Notas sobre Hannah Arendt

¡De cuando no era politicamente incorrecto fumar!

Tardé unas ocho horas para asistir a la entrevista de una hora (ah, el universo infinito de los hiperlinks!) con Hannah Arendt realizada por Günter Gauss y emitida por la televisión de Alemania Occidental en Octubre de 1964 (subtitulada en Youtube en castellano por A Parte Rei Revista de Filosofía.)

Un reciente artículo en La Voz de Galicia habla del “inexplicable éxito de la entrevista a la filósofa Hannah Arendt en YouTube”, que tiene más de un millión de visualizaciones (sumando las várias versiones del video). La pregunta es cómo, “sin aderezo ninguno, el vídeo, en blanco y negro, árido y extenso (dura una hora)”, atrae tanto interés. Por la actualidad del pensamiento de la filósofa, yo diría. Vale la pena dedicarse a la entrevista, yo terminé encantada con su postura, mi sentimiento era sobre todo de admiración  – “¡qué mujer!” Pero destaco algunas pasajes y dialogo con ellas abajo.

Además de lo demás – su mera existencia y acción ya son en si mismas afirmaciones feministas – el video empieza con Günter Gauss cuestionando sobre el rol de las mujeres en el pensamiento y su rol como “filósofa”. El programa de tele Zur Person, de entrevistas a personalidades, estuvo en exibición por 40 años en Alemania, y Hannah Arendt fue la primera mujer entrevistada, un año y medio después del estreno. (Acá pueden acceder al listado de las 200 entrevistas realizadas a lo largo de las 4 décadas.)

A la pregunta sobre su rol de filósofa, ella protesta, porque deine Beruf ist la teoria politica. Y que la teoria política y la filosofía no se confunden a la medida en que el hombre que filosofa no se confunde con el hombre que actúa.

(En La Condición Humana,  Hannah Arendt propone una reflexión filosófica acerca de la vida activa – hacer humano. Ella analiza críticamente la vida activa constituida por tres actividades centrales que corresponden a las condiciones básicas de la vida humana: la labor, el trabajo y la acción. La labor presupone necesidad, el trabajo presupone la mundanidad y la acción presupone pluralidad. El hombre interactúa con lo natural en la labor, con lo artificial en el trabajo y con los humanos en la acción.)

Hannah habla de la hostilidad de los filósofos ante la política y de ahí ya llegamos al legado de su pensamiento. Para Hannah (me gusta su prenome), la política está en todas las relaciones.

A los putazos feministas, agrega que “Hay determinadas ocupaciones que no son para las mujeres. Cuando una mujer empieza a dar órdenes, eso no tiene buen aspecto, debiera intentar no llegar a tales posiciones si le importa seguir siendo femenina. Personalmente, nunca me ha importado”.

“Ich muss es verstehen”.

Hannah no escribe para tener influencia ou para exponer sus ideas (acá otro putazo feminista). Escribe porque así desarrolla su pensamiento. Eu preciso entender. Que si tuviera una memoria increíble que la permitiera no olvidarse de nada que hubiera pensado, muy probablemente no escribiría.

Al explicar su tomada de consciencia política, de como se acercó a ese tema que inicialmente no le interesaba, habla de un acontecimiento específico que marcó ese giro – el incendio del Reichstag, en 1933, y las arbitrariedades y violencias (la custodia preventiva de la GESTAPO, por ejemplo) que se seguieron a él. A mi me genera dolor y angustia esa pasaje. No tanto por la empatia por lo que sabemos que se desencadeó en Alemania de ahí en adelante, que sí la tengo, pero sobre todo porque intuo que la situación política en diversas partes del mundo hoy no difere tanto de lo que le provocó esa indignación en Hannah. Y me sacude ese sentimiento de responsabilidad que comenta que se aposó de ella entonces, de que de ahí en adelante ya no podría ser mera espectadora de los hechos.

Ella leía Kant, Jaspers, Kierkegaard, con 13 años de edad. Muy joven ya había aprendido a leer en grego. Está bonito cuando dice que “los libros estaban ahí, bastava con agarrarlos y leerlos. (Aunque no llegué a pensadora, siempre pienso de lo importante que fué para mi tener los libros ahí, una casa llena de libros.  Con 13 años hojeaba a Nietzsche, y me fascinaba. ¿Quien lo habrá comprado? ¿Quién lo habrá leído ahí en mi casa antes de mi? Nunca me he preguntado antes… )

“Ich sagen er dieses verstehen müssen.”

El entrevistador le pregunta como le afectó en la niñez y juventud es hecho de ser ñoña. No así, claro, pero eso quiere decir. A ella no le afectó, no se enteraba, no se sentía distinta. Pero ansiaba ya, desde muy niña, a entender el mundo que la rodeaba.

Habla de su desilusión con los intelectuales. De como venía de un universo puramente académico y los acontecimientos de 1933 la hicieron pensar…

El verdadero problema no fue lo que hicieron nuestros inimigos, sino lo que hicieron nuestros amigos.

¡Que doloroso escuchar (¡y entender!) eso! Terminó sin querer “meterse nunca más en nada intelectual, no quería nada con esa gente.” Deja sobre eso otro apunte notable: como pensadores, hay que cuidarnos para no cair en la trampa de nuestras propias ideas.

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Lo que queda es la lengua materna. Yo sabia que saldría de mi zona de confort cambiandome a otro país, con otra lengua, a lo mejor fue más bien por eso que me aventé. ¡Pero lo que se pierde por estar inmersa en otra lengua (se gana mucho también, por supuesto)! Una: yo siempre escribí muy, muy bien, sabia jugar con las palabras, dar ritmo… ¡en portugués! Aunque algun día alcanzaré la elocuencia en español, hoy se me hace muy frustrante no lograr fluidez. Otra: los chistes, los actos fallidos, los albures, las sutilezas del lenguaje, desde las que dejan escapar ánimos hasta las que me permiten diferenciar tipos de abrigos o utensílios de cocina con más precisión. Otra aún: la guitarra. Todavía no tengo un repertorio enganchador para hispanoablantes. Mis canciones acá no tienen eco, soy solista, no animadora. Pero ahí vamos, ganando nuevas habilidades, nuevos repertórios, y nuevas conexiones neurales.

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Hannah Arendt entrevistada por Günter Gaus en 1964.

Hannah Arendt entrevistada por Günter Gaus en 1964.

Hannah desdice el amor y como que siento la angustia en la pregunta con que sigue Günter Gauss: ¿El hombre como ser politicamente activo no necesita vincularse a un grupo, vinculación que en cierto grado puede ser llamada amor? ¿Eso no resultaría policamente estéril?

Nein. Hannah empieza por acordarnos que estar en grupos es una condición natural del humano, desde que nacimos estamos vinculados a grupos. Pero la vinculación de la cual habla Günter Gauss, ser parte de un grupo organizado, es otra cosa, dice Hannah. Esa organización se produce siempre en relación con el mundo. Y las personas se reúnen por compartiren lo que llamamos de intereses. Inter est. Estar entre. Para ella, eso no tiene nada que ver con el amor (el amor romántico, eros, yo diria, me parece que es de ese amor que habla, incluso porque lo diferencia de la amistad.) Para Hannah, meter el amor “en la mesa de negociaciones” es un completo desastre. El amor es apolítico, porque es la relación de dos apartada y desinteresada del mundo. Mundo como el que está entre, el espacio de la política. “Y en realidad me parece un completo desastre” – ein großes Unheil. 

¿Fiat veritas et pereat mundus?

Hannah define la História como la ciencia donde se cultiban las verdades de hecho, pero que a la vez tampoco se puede confiar siempre en la academia, pues a menudo se subordina a los intereses de los Estados.

Otra camisa de fuerza del pensamiento seria amar demasiado a su pueblo, porque hace uno incapaz de imparcialidad. En La Condición Humana, Hannah habla del hombre contemporaneo que está alienado de su sentido político y contentase con laborar y consumir. Ya en 1964 ve una decadencia de la sociedad que atrela su vivencia al consumismo, donde muchas partes importantes de la vida fueron sustituídas por el consumo, y al hombre moderno ya no le interesa el común, die Welt, la política. De todos modos, Hannah cree que esa ya no es función para el hombre mediano, que actuar (que en su proposición tiene subentendido el “politicamente”, ya que toda actuación es política), se restringe a unos pocos. “La ruina de la política resulta del desarrollo de cuerpos políticos a partir de la familia.”, diria en La Promesa de La Política, su último texto que quedó inacabado.

“La valentía es la primera de todas las virtudes políticas”

“Solamente podemos acceder al mundo público común a todos nosotros si nos alejamos de nuestra existencia privada y de la pertenencia a la família a la que está unida nuestra vida”

La Promesa de La Política, p. 157

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